Consecuencias de la revolución digital en La era de la perplejidad

La revolución digital no solo ha traído consigo enormes cambios tecnológicos, sino también sociales, políticos y económicos. Entender estas transformaciones en marcha es crucial para el futuro de la humanidad, y eso nos obliga a “repensar el mundo que conocíamos”. Esta expresión es el subtítulo de La era de la perplejidad, un libro editado por BBVA en su colección OpenMind, y que reúne artículos en los que 23 intelectuales de prestigio internacional abordan en profundidad este tipo de cuestiones.

En las páginas del libro se tratan asuntos candentes como la privacidad y el tratamiento de los datos en el entorno digital, el auge del populismo, el papel de los nuevos medios, el activismo digital, el feminismo, el mundo arabomusulmán en la geopolítica mundial, el crecimiento económico de Asia, los retos de América Latina, la desigualdad entre países, las implicaciones de la tecnología en el empleo o el futuro del estado del bienestar.

La era de la preplejidad es el décimo volumen anual de la colección OpenMind de BBVA, iniciada en 2008 para reflexionar acerca de cuestiones fundamentales de nuestro tiempo. Además, el proyecto se amplió en 2011 con una plataforma colaborativa online en la que ya han participado más de 250 autores.

Entre los expertos que participan en este nuevo volumen figura el filósofo español José Luis Pardo, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, autor del artículo El malestar en la política. “En el ambiente de malestar político creado en las democracias avanzadas por la reciente crisis económica se confunden dos fenómenos”, escribe Pardo. “Por una parte, el descontento de las poblaciones más afectadas por el empeoramiento de la situación social, que es perfectamente comprensible y justificado; y, por otra parte, la conversión de ese descontento en un malestar político o, más bien, en un malestar en y con la política”. En el artículo, el filósofo pasa revista a los orígenes y a la naturaleza de ese segundo fenómeno, que él considera heredero del “viejo rencor” hacia la “democracia social de derecho” por parte de la “izquierda intelectual” surgida en la Europa posterior a 1945.

El presidente de BBVA, Francisco González, abre el libro con el artículo De la era de la perplejidad a la era de las oportunidades: finanzas para el crecimiento. Aunque se considera “tecnooptimista”, durante la presentación del volumen este jueves en Madrid alertó de los nuevos riesgos que ha traído consigo la última gran revolución tecnológica, entre ellos el fraude digital, el ciberterrorismo y, “el más importante, por ser mucho más general, el mal uso de la propiedad intelectual y los datos de los clientes”.

En la presentación también participó Diana Owen, profesora de la Universidad de Georgetown que lleva más de dos décadas estudiando cómo los nuevos medios de comunicación surgidos tras la aparición de internet han influido en las tácticas que utilizan los políticos para transmitir sus ideas y en sus estrategias electorales. Owen explicó cómo “los nuevos medios han expandido, y socavado a la vez, el papel tradicional de la prensa en una sociedad democrática. Han incrementado enormemente el potencial para que la información política llegue incluso a los ciudadanos más desinteresados y han creado nuevas vías para que el público contacte con el gobierno”. Sin embargo, la unión de los nuevos medios con la sociedad de la posverdad, ha hecho que “el público tenga que esforzarse para distinguir la verdad de la ficción y para diferenciar lo que importa de lo intrascendente”. Esta situación se debe en gran medida a que “los editores de medios profesionales se han visto remplazados por los medios sociales y los editores analíticos, cuya principal motivación consiste en atraer a los usuarios a los contenidos, independientemente de su valor informativo”.

Por su parte, Zia Qureshi, investigador de la Brookings Institution (EE UU), centró su intervención en la aparente paradoja que supone el hecho de que la revolución tecnológica se haya visto acompañada por un crecimiento más lento y un aumento de la desigualdad. En su opinión, “el potencial de las tecnologías digitales no se está explotando plenamente. La ralentización de la productividad parece reflejar una creciente desigualdad entre las empresas punteras y el resto. Los beneficios de las nuevas tecnologías han sido aprovechados, en su mayor parte, por un número pequeño de grandes compañías”.

En opinión del investigador de la Brookings Institution, “para obtener mejores resultados, necesitamos políticas que revitalicen la competencia y la innovación, actualicen las capacitaciones profesionales de los trabajadores y reformen los contratos sociales”.

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